A la vuelta del verano, y como parte de la cuesta de otoño, muchos domicilios recibirán los famoso recibos de la contribución, o Impuesto de Bienes Inmuebles. Para muchas personas es algo indescifrable. Hoy pretendemos echar una mano a las mismas desmenuzando el recibo del IBI, explicando cada uno de los conceptos que se van a encontrar.

Aunque son muy similares, nos vamos a centrar en los denominados impuesto de bienes inmuebles de naturaleza urbana, aquellos que suelen suponer para las familias una mayor cuantía y que son más frecuentes, a l tratarse de los que gravan sus viviendas, sus locales, naves, etc…

El objeto tributario y la referencia catastral del IBI

El IBI es un impuesto municipal que grava ser titular de un derecho real sobre un inmueble. Lo más normal es que dicho impuesto se origine por ser propietario, pero también afecta a usufructuarios, por ejemplo.

Por tanto, el recibo suele venir encabezado por el denominado objeto tributario, el inmueble sobre el que tenemos dicho derecho. Dicho inmueble se identifica de dos maneras.

  • Con la dirección física, y donde es posible que haya divergencias entre la misma recogida en el catastro y la finalmente asignada en el nomenclator del ayuntamiento (cambio de nombre de calle, de nº de portal, etc…).
  • Con la referencia catastral, el código que identifica a cada inmueble en el Catastro, que es el organismo encargado de mantener una base de datos, a efectos fiscales, de todos los inmuebles de España. Dicha referencia catastral debe coincidir con la que suele figurar también en las fincas inscritas en el registro de la Propiedad (salvo que se sean antiguas y aún no se hayan actualizado).

Primer consejo: es importante tener claro que ese inmueble es el nuestro, que no hay una confusión, cosa bastante frecuente con el Catastro por medio. Comprobemos la dirección, aclaremos las posibles diferencias y veamos que coinciden las referencias catastrales del recibo y de la documentación registral (notas simples, escrituras, etc…) que tenemos del inmueble.

El segundo consejo es ser consciente de que puede ser que nos llegue más de un recibo, al estar inscrito y catastrado de modo independiente un anejo del inmueble, por ejemplo una plaza de garaje o un trastero, o que no nos llegue ninguno. Esto último suele ocurrir en el caso de plazas de garaje, que en vez de estar catastradas individualmente lo están como una única finca, y se gira un único recibo a la comunidad de propietarios que luego esta divide entre los copropietarios.

Valores, bases imponibles y bases liquidables del IBI

A continuación vendrá recogido el valor catastral del inmueble, que es fruto de la agregación de un valor del suelo y de un valor de la construcción. Dicha valoración es fruto de un trabajo sumamente complejo, realizado a través de una serie de ponencias de valores para unas zonas concretas, que luego se ajustan, o así debieran ser a la realidad de cada inmueble. La idea es que dicha valoración catastral no puede ser nunca superior a la valoración de mercado del inmueble (suele moverse sobre el 50% o incluso menos) o a su valor legal (VPO, por ejemplo)

Esa valoración se actualiza todos los años automáticamente, conforme a una serie de coeficientes de la Ley de Presupuestos, con el fin de actualizar los precios conforme al coste de la vida.

Otra cosa distintas son las revisiones de las valoraciones catastrales, los llamados catastrazos, que con cierta periodicidad suponen la redacción de nuevas ponencias de valores.

La base imponible del impuesto es el mencionado valor catastral, que puede ser ajustado por una serie de circunstancias, entre otras precisamente el haber sufrido el mencionado catastrazo, dando lugar a la base liquidable. Sobre dicha base liquidable es sobre la que se aplicara el tipo del impuesto.

El tipo del IBI

A continuación viene el tipo que se aplica sobre dicha base liquidable, y que va ser el que origine la cuota que deberemos ingresar finalmente. Dicho tipo lo fija cada Ayuntamiento libremente, dentro de una banda que la marca la legislación del Estado. Si no fijan nada, se aplicaría el mínimo de dicha banda de tipos.

Así, en teoría, para bienes inmuebles urbanos esa cuota debe estar entre el 0,4% y el 1,1%. Pero el RD Ley 20/2011 establece recargos temporales durante el 2012 y el 2013 de hasta un 10% respecto de los mencionados, variando en función de la antigüedad de la ponencia de valores que ha dado lugar al valor catastral.

Generalmente se acaba aquí, coincidiendo esta cuota integra con la cuota líquida a ingresar, pero en algunos casos se pueden establecer bonificaciones (Ceuta, Melilla, etc…) o recargos (viviendas desocupadas, areas metropolitanas, etc…)

¿Y tu Ayuntamiento qué tipo te cobra?, ¿el mínimo o se va a por el máximo?, ¿estas de acuerdo con la valoración catastral?

BORROM30

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